Con la llegada del invierno llega la congestión nasal y los descongestionantes se extienden. Sin embargo, ¿son realmente buenos para la salud? ¿Cuánto tiempo podremos utilizarlos? ¿Pueden provocar efectos secundarios o efecto rebote? Estas son sólo algunas de las preguntas que nos surgen cuando decidimos comprarlos. 

La obstrucción y bloqueo de las fosas nasales es algo muy molesto, sobre todo a la hora de dormir. Cuando nos afecta un resfriado común o una gripe, estamos tentados con su utilización. Sin embargo, ésta debe ser puntual.

Estos medicamentos, vasoconstrictores nasales, deben utilizarse según indicaciones de un médico y, como hemos insistido, de manera puntual, ya que un uso excesivo puede provocar rinitis medicamentosa.

La rinitis medicamentosa es la causa de un efecto secundario que también puede ser provocada por fármacos como antihipertensivos, sedantes como las benzodiacepinas o los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y así lo confirma el doctor Miguel Armengot, presidente de la Comisión de Rinología y Alergia de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello.

En todo esto interviene como protagonista la permeabilidad de la nariz, la cual viene determinada por el tamaño de los cornetes. Son estos quienes filtran las partículas exteriores que entran en nuestro organismo con el aire que respiramos, lo calientan y humidifican para que llegue en perfectas condiciones a los pulmones.

Pero, ¿cómo funcionan los vasoconstrictores nasales?

Muy sencillo, los descongestionantes que utilizamos cuando notamos que estamos taponados y no respiramos, estimulan el sistema nervioso y vacían de sangre los cornetes para que podamos volver a respirar, eliminando la hinchazón que ocasiona la congestión nasal.

Armengot lo explica muy bien: “Esto supone romper con el control natural que ejerce el organismo sobre el mecanismo de acción de los cornetes y la permeabilidad nasal. La nariz se acostumbra a los altos niveles de las sustancias que proporcionan la vasoconstricción y el organismo genera una tolerancia que hace que no genere tantas de estas sustancias como necesitaría y que sea necesario utilizar el fármaco cada vez más a menudo para conseguir el mismo efecto”.

Siendo más directos, es el conocido efecto rebote, y es ahí donde se produce el taponamiento nasal. En los casos más graves, puede llegar a ser necesaria una operación de cornetes. Es por ello que resulta necesario limitar su uso a dos veces al día durante una semana máximo.

Lo ideal es intentar mantener las fosas nasales lo más limpias y húmedas posibles. El suero fisiológico o agua de mar son los productos más adecuados. Además, es bueno que estemos bien hidratados cuando tenemos mucosidad. Y tú, ¿sabes hidratarte correctamente?

También es conveniente no frecuentar lugares muy cargados de humo del tabaco y sí poner un humidificador en la habitación que vayamos a estar. Ahora que sabes que los descongestionantes nasales no son tan buenos, utiliza otros remedios naturales, como los que te hemos mostrado.